Mariana Cox: la primera escritora nacional en profesionalizar su labor
Mariana Cox Méndez (1871-1914), más conocida por sus seudónimos “Shade” y “Oliver Brand”, fue una destacada intelectual y escritora chilena que abogó por los derechos de las mujeres en diversas publicaciones.
Escribió artículos de carácter musical, literario y religioso, publicando textos como “Un remordimiento” y “La vida íntima de Marie Goetz”.
Nacida de una familia oligárquica, Cox tuvo una educación autodidacta marcada por el aprendizaje de varios idiomas, música y artes.
Considerada una de las primeras escritoras nacionales y ensayistas feministas, según datos de Memoria Chilena, sus redacciones la convirtieron en una de las primeras autoras chilenas profesionales y exponente destacada del “espiritualismo de vanguardia”, corriente estética que hacia fines del siglo XX se conoció como “feminismo aristocrático”, el que destaca por escritoras feministas de la élite, críticas de los privilegios que ostentaba su clase social, pero no así, su género.
En plena modernización social y cultural, a mediados del siglo XIX, Cox fue una de las tantas mujeres de la élite que encontraron un espacio y desahogo dentro de la literatura y escritura, visibilizando siempre la historia de las mujeres y la crítica hacia la sociedad burguesa.
Inició su carrera literaria en la prensa periodística por necesidad económica, por lo que es considerada la primera escritora chilena en llevar su oficio a la profesionalidad, recibiendo remuneración por su trabajo.
Sus principales escritos y artículos se publicaron en medios como La Unión, El Mercurio de Santiago y el diario La Nación, trabajos que firmó bajo seudónimo.
A inicios del siglo XX, las novelas de Mariana fueron recibidas con bastantes críticas por los literatos de la época.
Una enfermedad al corazón la obligó a viajar en 1913 en busca de tratamiento a París; mientras tanto, en Chile, comenzó una campaña de difamación proveniente de autores varones en contra de varias autoras, incluida Mariana.
Cox falleció el 8 de septiembre de 1914, durante este mismo mes, se publicaron artículos en su memoria en la revista Zig-Zag y Pacífico Magazine, en donde elogiaron y defendieron su obra. Al año siguiente, Alone publicó “La sombra inquieta”, novela que tomó la forma de un diario íntimo que publicó con el fin de limpiar la memoria de la autora.



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