Reseña "En los márgenes", Elena Ferrante
Ficha técnica:
•ᴛɪᴛᴜʟᴏ: En los márgenes
•ᴀᴜᴛᴏʀᴀ: Elena Ferrante
•ᴇᴅɪᴛᴏʀɪᴀʟ: Lumen
•ᴘÁɢɪɴᴀs: 120
•ᴀÑᴏ ᴅᴇ ᴘᴜʙʟɪᴄᴀᴄɪÓɴ: 2022
•ᴄᴀʟɪꜰɪᴄᴀᴄɪÓɴ: ★★★★★
“La escritura tiene que vérselas inevitablemente con otra escritura y es del terreno de lo que ya ha sido escrito del que procede un librito notable o el gran libro que muestra la dirección y construye un universo único de palabras, figuras y conflictos.
Si esto es cierto en el caso del yo masculino que escribe,lo es aún más en el del yo femenino. Una mujer que quiere escribir debe vérselas, inevitablemente, no solo con todo el patrimonio literario del que se ha alimentado y en virtud del cual quiere y puede expresarse, sino también con al hecho de que ese patrimonio es en esencia masculino, y por su naturaleza no prevé frases femeninas verdaderas”.
Sinopsis:
La maravilla de descubrir la lectura y la escritura desde la infancia, los recuerdos de las primeras páginas escritas, y los grandes hallazgos, desde los nombres universales hasta las autoras que la han iluminado. Elena Ferrante dibuja un recorrido histórico y personal sobre la inspiración y la temprana aspiración a ser escritora, enumera las figuras clave de su formación literaria mientras, al mismo tiempo, afina sus consejos sobre la creación de los personajes y de la trama. Desde Shakespeare hasta Gertrude Stein, pasando por las obras de Diderot, Jane Austen o Virginia Woolf y culminando con Dante y su Beatrice, Ferrante entrelaza sus lecturas con su propia obra y biografía, sobre las que por primera vez se confiesa en una nueva intimidad con sus lectores.
Reseña:
“En los márgenes” es un libro de no ficción que nace desde la idea de realizar conferencias en la Universidad de Bolonia acerca de la escritura y el proceso creativo. Sin embargo, y debido a la pandemia, no se realizó. No obstante, Elena Ferrante, una de las invitadas, escribió las tres conferencias que iba a realizar.
El libro se divide en cuatro capítulos: “La pena y la pluma”, “Agua marina”, “Historias, yo” y “La costilla de Dante”. Los cuatro capítulos ahondan en diversos aspectos relacionados a la escritura y su proceso creativo, pero cada uno enfocado en distintos tópicos que influyeron y condicionan hasta la actualidad la escritura de Ferrante.
En el primer capítulo nos encontramos ante una Elena vulnerable. Una estudiante que aspira a, algún día, ser escritora.
La idea de cómo la escritura se desenvuelve desde el ego y la necesidad de atención es una de los argumentos principales. Cómo esa voz que te impulsa a escribir se plasma en las páginas y la pluma recorre la hoja y rellena espacios con su tinta para establecer una oración que nació desde una idea imaginaria, clave. Sin embargo, Ferrante destaca que, desde muy joven, esa voz que la impulsaba a escribir, generalmente era una voz masculina, porque sus exponentes literarios eran hombres, casi no existía en su inconsciente la voz femenina en la literatura, por lo que sus primeros escritos estaban cargados de una realidad que no era la propia.
“En aquella época, yo también me consideraba una mujer abyecta y vil (haciendo alusión al poema de Gaspara Stampa). Como he dicho, temía que fuera precisamente mi naturaleza femenina lo que me impedía aproximar al máximo la pluma a la pena que quería expresar ¿De veras hace falta un milagro, me preguntaba, para que una mujer con cosas que contar disuelva los márgenes entre los que, por su naturaleza, parece encerrada y se muestre al mundo con su escritura?”
La pluma femenina debía trabajar y esforzarse el doble para que sus ideas se establecieran en el mundo de las letras igual de válidas que la de los hombres, quienes siempre han tenido su representación de mundo.
Durante mucho tiempo escribió pensando como hombre para sentir que escribía bien. Ignorando por completo su complejidad como mujer, sintiendo que aquella no era ella realmente.
La escritura no tiene porqué ser equilibrada, pulcra y perfecta. También se puede experimentar con ella. Desde entonces comenzó a acercarse a autoras como Emily Dickinson o Virginia Woolf, más precisamente su diario. “Escribir es alojarse dentro del propio cerebro”, sentenciaba Woolf. “Quien escribe no tiene nombre. Es pura sensibilidad que se alimenta de alfabeto y produce alfabeto en un flujo incontenible”.
En Aguamarina nos encontramos ante los objetos y motivaciones de escritura de Ferrante: la realidad. Siempre que se escribe, se piensa en lo que conocemos, en lo que ya entendemos, incluso cuando se trata de ficción. Descubrió que la forma más ágil de escribir era simplemente haciéndolo, sin atenerse tanto a las reglas y simplemente intentando decir lo que se quiere decir.
Por otro lado, en “Historias, yo”, Ferrante nos propone frente al poema de Dickinson que habla de historias y brujas, a cómo la escritura femenina se relaciona con la realidad de las mujeres y la importancia de tener referentes femeninos. Cómo las mujeres nos plasmamos en las propias historias, no solo como espectadoras o lectoras, sino como escritoras.
“Quienquiera que tenga ambiciones literarias sabe bien que es de la «vida viva» de donde provienen los pequeños y grandes motivos que impulsan a la mano a escribir: el afán de contar la pena de amor, la pena de vivir, la angustia de la muerte; la necesidad de enderezar este mundo torcido; la búsqueda de un nuevo (ethos) que nos remodele; la urgencia de dar voz a los postergados, de desenmascarar al poder y sus atrocidades; la necesidad de profetizar desgracias pero también de idear futuros mundos felices. Así, una buena mañana, se me remueve algo por dentro, aunque solo sea un agravio causado a mi madre, y es entonces cuando asoma el yo que se muere de ganas de escribir y me pongo a anotar las primeras líneas de un relato.”
Así, la representación de mujeres en los relatos se hace necesaria, porque como mujeres necesitamos referentes que comprendan nuestras realidades.
Por último, “La costilla de Dante”, hace referencia a cómo Dante Alighieri da vida a Beatriz en la “Divina Comedia”. Una representación de mujer rupturista y empoderada. Hace la comparativa de Adán y Eva, con Dante como Adán, quien crea a Beatriz a partir de su conocimiento y da vida a una heroína. Para Ferrante, la “Divina Comedia”, y en específico Beatriz significan una motivación e inspiración debido a la importancia de la representación de ideales femeninos diferentes y poderosos.
Opinión:
Muy al estilo de “Un cuarto propio de Woolf” o “Cómo acabar con la escritura de las mujeres” de Joanna Russ, Ferrante se sincera frente a sus lectores, pero más precisamente sus lectoras y relata todas sus experiencias con la lectura y escritura, y cómo la ausencia de referentes femeninos a lo largo de su juventud le impidieron muchas veces encontrar su propia voz interna.
Elena Ferrante se considera hoy una de las grandes exponentes literarias del siglo XX y XXI. Pero al igual que grandes escritoras de la historia, no se vio exenta de dificultades y dudas.
La incertidumbre, lamentablemente, parece ser algo constante en autoras debido a este afán academicista de los críticos literarios de catalogar la “literatura de mujeres” como “mala literatura”. Ferrante nos invita a leer a más mujeres, sin importar el tipo de libro, sin juzgarlo, porque al fin y al cabo depende de nosotras tener más referentes mujeres en la literatura. No obstante, sí discrepo en este punto con Ferrante; sí creo que es necesario y mandatario leer más mujeres, pero no creo que por eso no debemos ser críticas con los libros y contenidos que se publican y consumimos, porque de esta forma también les hacemos daño a todas aquellas mujeres que durante décadas lucharon por ser escuchadas, leídas y difundidas.
De todas formas es un libro que les invito a leer, subrayar, analizar y destacar, todo lo que sea necesario para poder reflexionar.
Muchas gracias a lenguaraz por el ejemplar, y recuerden seguirme en mis redes sociales para más contenido literario.



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