Reseña "El cuento de la criada"

[ʀᴇsᴇÑᴀ]

•ᴛɪᴛᴜʟᴏ: El cuento de la criada

•ᴀᴜᴛᴏʀᴀ: Margaret Atwood

•ᴇᴅɪᴛᴏʀɪᴀʟ: Salamandra

•ᴘÁɢɪɴᴀs: 412


“Si no querían un ejército, no nos hubieran dado uniformes.”

Sinopsis: Tras el asesinato del presidente, y amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.

En la República de Gilead, el cuerpo de Defred solo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.

Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.

Margaret Atwood es una prolífica poetisa, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense. Es miembro de Amnistía Internacional y una de las personas que presiden BirdLife International, en defensa de las aves.

Atwood empezó a escribir a los 16 años. Se graduó en 1961 como licenciada en filología inglesa de Victoria University de Toronto, con estudios también de francés y filosofía.

Ha escrito novelas de diferentes géneros, ensayos, relatos y libros de poemas. También guiones para televisión, como The Servant Girl (1974) y ensayos como Days of the Rebels: 1815-1840 (1977).

Se la describe como una escritora feminista, ya que el tema del género está presente en algunas de sus obras de forma destacada. Se ha centrado en la identidad canadiense, en las relaciones de este país con Estados Unidos de América y Europa, en los derechos humanos, en asuntos ambientales, en los páramos canadienses, en los mitos sociales sobre la feminidad, en la representación del cuerpo de la mujer en el arte, la explotación social y económica de ésta, así como las relaciones de mujeres entre sí y con los hombres.

Reseña: El cuento de la criada es comparada constantemente con 1984 de George Orwell, lo cual es cierto: ambas novelas se basan en sociedades distópicas quienes enfrentan conflictos políticos, y nuestros protagonistas vendrían siendo aquellas fuerzas subversivas contra el sistema dominante. No obstante, la novela de Atwood contiene bastantes más elementos que 1984, partiendo por las mujeres. Se define a este libro como una novela distópica de ciencia ficción feminista. 

La sociedad americana ha dejado de ser una democracia para convertirse en un Estado gobernado por estructuras militares, una dictadura teocrática, en el que los hombres ostentan el poder y las mujeres son responsables del hogar, con rígidos estamentos jerarquizados. En las casas más adineradas, las “Esposas de los Coroneles” se encargan de las labores domésticas, mientras que las labores más pequeñas se reparten entre distintos tipos de sirvientas, entre ellas, las “criadas" vestidas de rojo, cuya labor es la perpetuación de la especie, es decir, ser seres gestantes. Nuestra protagonista, a quien conocemos como Defred (Offred en inglés, of-Fred ; de-Fred, es decir, propiedad de Fred) como nombre asignado, y a quien podemos suponer que realmente su nombre es June, es una criada destinada a procrear, quien, durante toda la historia nos irá revelando poco a poco cómo llegó a aquella situación, cómo era su vida antes y lo que pasará si queda embarazada o no de su Coronel. ¿Dónde está su madre? ¿Quién es Moira y qué pasó con ella? ¿Y su amor? Son algunas de los miles de preguntas que Defred va esclareciendo a lo largo de los capítulos.


La historia empieza a tornarse turbia cuando Defred comienza a entablar una relación mucho más íntima y cercana con su Coronel, quien envía a los guardias a buscarla cada noche para mantener una conversación o simplemente jugar. Es en estas instancias cuando nuestra protagonista comienza a cuestionarse las posiciones de poder con más vehemencia y, por ende, comienza a indagar en la vida de “su dueño”. 

Opinión personal: Creo que este libro no es una novela cualquiera, no se debe leer a la ligera por el simple hecho de ser ficción. Es profundo, crítico, es la muestra de cómo el fanatismo ideológico puede llegar a retorcer hasta las verdades más lógicas.

Estoy encantada con la escritura de Margaret Atwood, la manera en la que está escrita la novela, en primera persona y lleno de flashbacks lo hace más maravilloso y genera esa sensación de querer saber más cada minuto. No puedo seguir esperando para leer la segunda parte “Los Testamentos”.

PREGUNTA PARA USTEDES: ¿Alguien sabe dónde puedo ver la serie sin pagar alguna plataforma de streaming? Estoy desesperada.

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