Reseña "Mujeres y Poder: un manifiesto"

 [ʀᴇsᴇÑᴀ]

•ᴛɪᴛᴜʟᴏ: Mujeres y poder: un manifiesto.

ᴀᴜᴛᴏʀ: Mary Beard

•ᴇᴅɪᴛᴏʀɪᴀʟ: Critica

•ᴘÁɢɪɴᴀs: 112



“No es fácil hacer encajar a las mujeres en una estructura que, de entrada, está codificada como masculina: lo que hay que hacer es cambiar la estructura.”

Sinopsis: Mary Beard no es solo la clasicista más famosa a nivel internacional; es también una feminista comprometida y como tal se manifiesta asiduamente en las redes sociales. En este libro muestra, con ironía y sabiduría, cómo la historia ha tratado a las mujeres y personajes femeninos poderosos. Sus ejemplos van desde el mundo clásico hasta el día de hoy, desde Penélope, Medusa o Atenea hasta Theresa May y Hillary Clinton. Beard explora los fundamentos culturales de la misoginia, considerando la voz pública de las mujeres, nuestras suposiciones culturales sobre la relación de las mujeres con el poder y cuánto se resisten las mujeres poderosas a ser sometidas a un patrón masculino. Con reflexiones personales sobre sus propias experiencias de sexismo y agresión de género que ha soportado en las redes sociales, la autora pregunta: si no se percibe que las mujeres están dentro de las estructuras del poder, ¿no es necesario redefinir el poder?

Winifred Mary Beard es una académica inglesa especializada en estudios clásicos. Es catedrática en la Universidad de Cambridge, fellow del Newnham College y profesora de literatura antigua de la Royal Academy of Arts. Destaca por sus trabajos de divulgación histórica. Es editora de clásicos de The Times Literary Supplement y autora del blog A Don's Life, publicada en The Times como una columna regular. Por sus frecuentes apariciones en los medios y sus declaraciones públicas, a veces polémicas, ha sido descrita como la clasicista más conocida de Gran Bretaña.

Reseña: Silenciar a las mujeres y aislarlas de los espacios de poder ha sido una de las prácticas más comunes del mundo desde los griegos y romanos. Controlar el discurso público y a las mujeres lleva miles de años de práctica en nuestra cultura. Telémaco decía que el relato está al cuidado de los hombres, correspondiente al mythos, es decir, al discurso público acreditado. No obstante, las tragedias griegas han enriquecido nuestro imaginario con mujeres poderosas y fuertes como Clitemnestra y Antígona, entre otras, pese a que a la mayoría de ellas se las retrata como malvadas, usurpadoras y vengativas. Por lo mismo, no es de extrañar que, en la actualidad, cuando vemos a mujeres en puestos de poder, tal como Hillary Clinton o Theresa May, entre otras, se las caracteriza y caricaturiza con la cabeza de Medusa.

Asimismo, Beard explica que, en La Metamorfosis de Ovidio, el segundo texto más influyente en Occidente después de la Biblia, todas las mujeres que allí aparecen son transformadas o mutiladas en animales, para que estas no pudieran hablar. Cita, de hecho, un conocido slogan romano que dice: “un hombre bueno diestro en el discurso”, es decir, que una mujer que hablase en público, no era, por definición, una mujer. Beard nos contextualiza, entonces, que, si retrocedemos a la literatura antigua, es imposible encontrar a mujeres haciendo uso de la palabra, mucho menos en el discurso de lo público. Sin embargo, en la actualidad sabemos que, si buscamos los mejores cien discursos de la historia, nos encontraremos con que la mayoría corresponden a mujeres lideresas. No obstante, han tenido que someterse a críticas respecto al uso de la palabra, relegándolas al rol de lo privado. “Aquellas mujeres que, como Mesia en el foro o Isabel I en Tilbury, consiguen hacerse oír, a menudo adoptan una versión de la vía “andrógina”, imitando conscientemente aspectos de la retórica masculina.” Así mismo sucedió con Margaret Tatcher, con quien no debemos coincidir para darnos cuenta de cómo reeducó su voz para hacerla sonar más grave. Por lo que debemos reivindicar el sentido de lo que entendemos como “voz de autoridad” y cómo hemos llegado a crearla.

Como conclusión, debemos redefinir el poder, no a las mujeres. Debemos interesarnos en la importancia que requiere tener a mujeres en puestos de poder, en política, en los parlamentos, porque inevitablemente las mujeres vamos a legislar por los intereses de nosotras mismas. “Debemos separar el poder del prestigio público, debemos pensar en forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no solo de los líderes.”

Opinión personal:  Tengo muchísimas ganas de leer a los clásicos griegos y romanos, no solo por la tradición misógina que hemos heredado de ellos y que deja de manifiesto este ensayo, sino también por las figuras femeninas que nacen a partir de estos.

Este texto pequeñito contiene una argumentación completa respecto a la posición que tienen las mujeres frente al poder que domina, mayoritariamente, a través del discurso. Muy interesante.


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