Reseña "Cómo ser mujer"

[ʀᴇsᴇÑᴀ]

•ᴛɪᴛᴜʟᴏ: Cómo ser mujer

•ᴀᴜᴛᴏʀᴀ: Caitlin Moran

•ᴇᴅɪᴛᴏʀɪᴀʟ: Anagrama

•ᴘÁɢɪɴᴀs: 354


“Quiero ALTERNATIVAS. Quiero MÁS. Quiero MUJERES. Quiero que las mujeres tengan más del mundo, no solo porque el mundo sería más justo, sino también porque sería mejor. Más emocionante. Reordenado. Reinventado. Tenemos que conseguir que los ovarios digan: “Siií, me gusta este mundo. Llevo mucho tiempo aquí, mirando. Pero… lo retocaría un poco así. Porque estamos juntos en esto.”

Caitlin Moran nació en Brighton, Reino Unido en 1975, fue columnista y crítica de televisión en The Times, recibió en 2010 el Premio de la Prensa Británica al mejor columnista del año y en 2011 el premio al mejor crítica y entrevistadora. Ha publicado Cómo ser mujer, uno de los mayores y más fulminantes éxitos en lengua inglesa de los últimos tiempos, libro del año en los Galaxy National Book Awards, y que obtuvo el British Book Awards Book of the Year y un Irish Book Award. Además de Cómo se hace una chica y Cómo ser famosa, dentro de sus obras más conocidas.

Sinopsis: No hubo nunca mejor época que ésta para ser mujer: ahora existen el voto femenino y la píldora, y desde 1727 ya no envían a las mujeres a la hoguera por brujas. Pero ¿cómo ser mujer? Ésa es precisamente la gran, eterna pregunta a la que Caitlin Moran se propone responder en una obra que aborda a calzón quitado –a veces literalmente–, con inteligencia, desvergüenza e ironía y también una salvaje franqueza, los principales aspectos de la condición femenina. Mezcla de libro de memorias y de divertida vociferación, apoyándose siempre en sus experiencias como mujer, feminista e hija de una familia numerosa y proletaria, Caitlin Moran se describe con una sinceridad y una audacia militantes, y habla con absoluta naturalidad de la relación con su cuerpo. Y con la comida, con los hombres, con el trabajo, la sexualidad, la maternidad, el aborto. Pero también escribe sobre la importancia de Lady Gaga, y los errores y horrores de la depilación más íntima, o el bótox. Y sobre mucho más. Así, alternando provocativas observaciones sobre la vida de las mujeres con historias ferozmente divertidas sobre sí misma, desnuda, deconstruye y arroja al fuego la imagen políticamente correcta de la mujer del siglo XXI. Y nos descubre página tras página esos secretos que se cuentan en voz baja las amigas verdaderas, y no esas equívocas colegas que jamás se quitan la máscara de la feminidad perfecta.

Reseña: Caitlin Moran combina a la perfección el humor con la realidad. Desde su experiencia, con sinceridad y lucidez, nos explica cómo fue para ella su proceso desde la niñez a la adolescencia y la adultez, para debatir respecto a la industria pornográfica, el aborto, la desigualdad salarial, la violencia de género y un sinfín de temas que debemos cuestionarnos si queremos reivindicar y rearticular la sociedad para transformarla en una más justa y equitativa, feminista.

La historia nos sitúa en el año 1988, dentro del contexto familiar en el cual se crió Moran, junto a sus 7 hermanos y sus dos padres en un piso de protección social. Los capítulos comienzan a ahondar en su vida privada y cómo a raíz de lo que vivió se fue dando cuenta de cosas totalmente normales que constituían un tabú, por ejemplo, la menstruación. Asimismo, abre la discusión respecto a la gordofobia, Moran relata cómo su vida, su niñez y adolescencia, principalmente, fue un martirio debido a su contextura, ya que no calzaba en los cánones de belleza impuestos, era gorda. “Nuestra sociedad está obsesionada por la gordura, las únicas que no hablan del tema son las que se ven realmente afectadas.”

La autora critica los micromachismos que han existido durante toda la vida, presente en nuestra cotidianeidad. Defiende que las mujeres no tenemos que llevarnos bien con otras por el mero hecho de serlo, igual que ningún hombre se lleva bien con los demás porque lo sean. “Somos esencialmente iguales a la hora de ser malvados los unos con los otros.” Sin embargo, esta enemistad entre mujeres que se ha generado a consecuencia del machismo, que nos ha enseñado a ser competencia entre nosotras, es, precisamente, lo que pretende lograr esta estructura de poder. Asimismo, la autora critica abiertamente la industria pornográfica, “La pornografía no es el problema. Las feministas exaltadas no tienen nada en contra de la pornografía. El problema es la industria pornográfica. Todo en ella es sumamente ofensivo, esclerótico, deprimente, emocionalmente empobrecedor y contradictorio (…)”. Una industria hecha por y para los hombres. Según Moran, lo que deberíamos hacer como sociedad es incrementar la variedad de pornografía disponible, porque, admitámoslo, queramos o no, el porno se consume y vende. “Imagina que la pornografía no fuese únicamente ese follar absurdo, mecánico, desapasionado. Imagina que hablara del deseo.” Y de un deseo, no solo masculino, falocéntrico. Lo mismo sucede con los clubes de striptease, una de las principales industrias que incrementa a diario la violencia de género y que les genera más endeudamiento a los hombres. Por lo que la autora defiende, de forma hilarante, pero a la vez hablando en serio, que, como regla de oro, un lugar es culturalmente sano para las mujeres cuando los gays empiezan a aparecer en él.

Moran también discute respecto al aborto desde su experiencia privilegiada. Ella, tras su primer hijo, decidió someterse a la interrupción voluntaria del embarazo en Irlanda, donde es legal. Como describe Germaine Greer “convertirse en madre sin querer serlo es vivir como una esclava o como un animal doméstico.” Defiende el aborto desde la hipótesis de que la especie humana es la peor especie. Los antiaborto “defienden la vida”, sin embargo, no les interesa la hambruna en el mundo y las muertes que ocasiona a diario, ni los niños abandonados debido a la pobreza extrema. “Por mucho que nos engañemos, solo hemos hecho el menor esfuerzo posible para tratar realmente la vida humana como algo sagrado.”

Finalmente, no hay una manera correcta de cómo ser mujer. Estamos llenas de contradicciones y en constante aprendizaje. Pero como mujeres debemos entender todas las imposiciones existentes hacia nuestro género. Cómo le tememos a la vejez y existe una preocupación constante por nuestra apariencia. Cómo beneficiamos a la industria cosmética y plástica. Todos los temas que se discuten a lo largo de este libro tienen un factor en común, el machismo y el sistema imperante que lo protege y sustenta, el patriarcado.

Opinión personal: Es un libro que recomiendo, sin embargo, no me encanta. Creo que Moran tiene una visión muy general del feminismo y cómo llevarlo a cabo. En el capitulo sobre feminismo, ella explica que, si tienes vagina y quieres responsabilizarte de ella, ¡felicidades! Eres feminista, y la verdad es que no comparto esa hipótesis. Creo que ser mujer no es inherente a ser feminista. Existen muchas mujeres conservadoras aún arraigadas al machismo en todos sus ámbitos. Asimismo, tampoco considero el feminismo liberal como un feminismo propiamente tal, creo que falta mucha autocrítica y comprensión de la violencia de género en todas sus esferas en todo el mundo. No obstante, al igual que con Teoría King Kong, este libro no nos dejará indiferentes, y eso es lo que cuenta. Creo que en más de una oportunidad estaban demás los chistes, porque se alejaba de lo que pretendía discutir la autora, sin embargo, creo que es un buen texto para aquellas personas que quieren comenzar a ahondar en temas de igualdad de género y feminismo.

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