Reseña "Una habitación propia"

[ʀᴇsᴇÑᴀ] 
•ᴛɪᴛᴜʟᴏ: Una habitación propia 
•ᴀᴜᴛᴏʀᴀ: Virginia Woolf
•ᴇᴅɪᴛᴏʀɪᴀʟ: Austral
•ᴘÁɢɪɴᴀs: 160


“¿Tenéis alguna noción de cuántos libros se escriben al año sobre las mujeres? ¿Tenéis alguna noción de cuántos están escritos por hombres? ¿Os dais cuenta de que sois quizás el animal más discutido del universo?”

Sinopsis: En 1928 a Virginia Woolf le propusieron dar una serie de charlas sobre el tema de la mujer y la novela. Lejos de cualquier dogmatismo o presunción, planteó la cuestión desde un punto de vista realista, valiente y muy particular. Una pregunta: ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una sola respuesta: independencia económica y personal, es decir, Una habitación propia. Sólo hacía nueve años que se le había concedido el voto a la mujer y aún quedaba mucho camino por recorrer. Son muchos los repliegues psicológicos y sociales implicados en este ensayo de tan inteligente exposición; fascinantes los matices históricos que hacen que el tema de la condición femenina y la enajenación de la mujer en la sociedad no haya perdido ni un ápice de actualidad. Partiendo de un tratamiento directo y empleando un lenguaje afilado, irónico e incisivo, Virginia Woolf narra una parábola cautivadora para ilustrar sus opiniones. Un relato de lectura apasionante, la contribución de una exquisita narradora al siempre polémico asunto del feminismo desde una perspectiva inevitablemente literaria.

Virginia Woolf fue una escritora inglesa de las más reconocida de su época, experimentó con la estructura temporal y espacial de la narración, perfeccionó en sus novelas el monólogo interior, en su fluir inconsciente, tal y como surgen en la mente. Algunas de sus obras más famosas son: La señora Dalloway (1925), Al faro (1927) o Las olas (1931), ejemplifican este recurso mediante un poderoso lenguaje narrativo en el que se equilibran perfectamente el mundo racional y el irracional.

Woolf fue además pionera en la reflexión sobre la condición de la mujer, la identidad femenina y las relaciones de la mujer con el arte y la literatura, que desarrolló en algunos de sus ensayos; entre ellos, destaca por la repercusión que posteriormente tendría para el feminismo Una habitación propia (1932).

Reseña: Esperé demasiado tiempo para leer este libro, hasta que tuve la oportunidad. Quedé maravillada con la pluma de Woolf, aunque en verdad, con sus palabras, porque bien sabemos que este texto nació como un ensayo a partir de conferencias que brindaba la autora a mujeres. Virginia Woolf reflexiona y discute dos de sus más grandes pasiones y objetos de estudio, las mujeres y la literatura.

Woolf defiende la idea de que las mujeres han sido marginadas del mundo literario, y de las artes en general, y la única manera de lograr desarrollarse como escritora en un mundo dominado mayoritariamente por hombres es, precisamente, a través de la independencia económica, es decir, tener un capital suficiente y constante y, una habitación propia. Según Woolf, los grandes autores son grandes y ampliamente reconocidos debido a que no tienen tantas complicaciones como las mujeres, muchas veces las obras escritas por mujeres son limitadas a “literatura para mujeres”, a lo que Woolf juzga, debido a que se pregunta ¿por qué la mitad de un sexo no se interesaría en la otra mitad? Virginia comenzó a preguntarse entonces, cómo escribían las mujeres, sobre qué, cuándo, y también por qué no escribían, no producían la misma cantidad de libros, artículos, novelas, ponencias que los hombres. Su propia historia personal le valió de prueba. Al igual que las mujeres de la época, Virginia sufría la imposibilidad de estudiar, y mientras sus hermanos varones recibían instrucción formal en Cambridge, ella y su hermana eran educadas en el hogar por su padre, a quien además atendían.

Virginia realiza un análisis de la “literatura para mujeres” y se da cuenta que, efectivamente, son obras profundas, con crítica y perspectiva de género. La mayoría de las mujeres escritoras, escriben desde su realidad, y su realidad es precisamente ser relegadas a ciudadanas de segunda clase.

Me encantaría poder hoy contarle a Virginia todo lo que hemos logrado las mujeres, que cada vez la literatura y el arte es un espacio más femenino y cómo nos hemos hecho valer en todos los espacios. Aún hay mucho en qué avanzar en cuanto a igualdad de género, pero Woolf estaría acorde a nuestros tiempos.

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